Te cuento que ya no es raro, nada es raro. Sólo estoy sintiendo y me gusta, a pesar de no verte y no saber donde estas.
Me da igual qué estás haciendo en este momento, pero no me da lo mismo lo que estás pensando, ya que quiero que estés bien y lo que quieras hacer, te resulte de la mejor manera posible.
Sería tan fácil para mi enojarme y mostrar el terrible carácter que tengo, pero en realidad, de què servirìa? No te conozco, lo que sé de ti es lo mismo que sabría de un colega de trabajo con el cual llevo hablando un mes, pero con la diferencia de que en este caso feliz te hubiese hecho añicos en la cama, te hubiese regaloneado más. Y bueno, son muy pocos los que logran hacerme sentir nervios en el estomago con cada abrazo o toque en mi piel, digo, de esos que te hacen sentir diferente y con la piel sensible a cualquier rose.
Cuando te conocí, cero atracción por ti chiquito, cero, pero fue cuando nos sentamos a conversar y tomar chocolate que me fijé en lo lindo que tenías tus ojos a pesar de no ser de color, tenían vida. Me gustó tu manera de sentarte en la silla y hablarme sobre ti. Esa cosa espontánea de decir qué te sucedió, por que estás acá y las ganas de saber de mí, fue de esas rarezas que me gusta que aparezcan. Me atraen.
Después de vivir un rato envuelta en trabajo y salidas, llegaste deteniendo mi tiempo, provocandome ese desaforado latido de corazón que en realidad no tenía ganas de sentir y menos por alguien que había conocído por facebook. Pero continué, llena de dudas, pero lo hice y ahora, no me arrepiento de nada.
Llegaste sin nada que ofrecer, sólo con tu amistad o algo más, no sé, pero me hiciste clic. Algo que muchos tratan cuidadosamente de hacer todos los días, pero que a mí, me da lo mismo. No ando en busca de nada importante, sólo quiero estar bien conmigo, apreder y ser quien soy sin problemas, sin guardarme nada como los piscis comúnes, porque aprendí la lección. Ya me desafió el destino y bueno, apareciste tú.
Quise contarte todo de mí, pero no tuvimos tiempo, tuve ganas de mostrarte muchas otras cosas, de sentir y enseñarte, pero no se dio. Tenía intriga de qué saldría al vincularme contigo, de qué aprendería contigo después de conocer tu fuerte e inquietante, pero pacífica energía. Esa pensante que tienes.
Hablé en pasado, pero sólo porque ya no te veo por ahora. El futuro esta corriendo y el presente pasando. Pero me da igual, si esto cambia, lo cual sería bonito, me encantaría recibirlo sin quererlo.
Me molestó que no te despidieras de mí, porque siempre temí que estuvieras bromeando conmigo, pero con tus actitudes de a poco lo dejaba de pensar. Y bueno, como a cualquiera, me cargan las desepciones y más aún cuando me pasan a llevar pensando que soy un robot sin corazón. Qué hice mal, ni idea y esa no es mi principal pregunta, esa es otra de las cosas que no me inquietan. La verdad es que quiero saber qué mierda te sucedió. Merezco saber porque soy persona y te abri las puertas de mi vida por un rato con la mejor de las disposiciones.
Si actuaste, lo hiciste de manera estupenda y te doy el Oscar, pero lo veo difícil, digo, no ganabas nada de gran valor, más que a mí.
En fin, a pesar de todo esto, estoy acá, escribiéndote, haciendo esta cosa para que me leas, escuchando Linger de The Cramberries y sintiendome identificada con cada “you know I’m such a fool for you” jaja, muy losermente. Comparto un poco el lado rosa de Bábs porque me divierte y no es nada de otro mundo que se pueda esconder.
Además, no te concidero mala persona, para nada, te portaste bien conmigo, sólo que hay cosas que no son suficientes. Well, espero que con estas letras me conozcas un poco más, espero verte y me quieras ver de la manera que desees, ojalá con un toque independiente, ya que soy lo menos masiva que hay respecto a las relaciones humanas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario