¿Han tenido alguna prenda con mala suerte?
Un día mientras daba mis típicos paseo por la ciudad, entré a una tienda ubicada en Merced, miré la ropa y nada me pareció fantástico, aunque me probé de puro gusto un vestido que finalmente me encantó.
Y bueno, como soy regodeona, no lo compré porque no era necesario y algo debía suceder para que esa prenda realmente tuviese la oportunidad de estar colgada en mi closet.
La verdad verdura es que no pasó nada muy especial para decir, me lo llevo, pero sí confieso que un hombre fue el que insidio en mi compra.
Entré a la tienda insegura por tercera vez, pensando en cuánto me gustaba y me lo probé tranquilamente, le pregunté al chiquillo que me acompañaba esta vez cómo me quedaba y el muy (muy muy) hombre, de una manera muy bonita me dijo: Te queda bien, me gusta. Eso fue genial en el momento, pero al minuto me beso en la mejilla con una suavidad tan rica que no atiné a nada más que girarme, sonreír sola y comenzar a quererlo en exceso silenciosamente hasta hoy.
Con ese convencimiento obviamente lo compré, pero después nunca hubo un motivo para ponérmelo, me lo probaba para ir a cierta ocasión y nunca era el indicado, buscaba situaciones para él y nada, hasta hoy, donde su historia comenzó memorablemente con tacones altos, pero terminó el día bastante apenada.
Me lo puse para dar mi examen de grado y me fue mal. Antes de salir le corté la etiqueta y por ende regresé a casa con un vestido "viejo" y con unas ganas gigantes de sacármelo y no verlo más.
El no tiene la culpa, lo sé, pero me es inevitable pensar en lo tonto que fue haberlo usado en esa estúpida ocasión donde el final que pensé obvio, definitivamente no lo fue. Ahora el especial y bonito vestido está con el peor de los augurios, guardado y con cero posibilidad de uso hasta el próximo año porque además es perfecto para la primavera y complejo de usar en verano.
Malditas mentes femeninas!
Malditas mentes femeninas!
En fin, no lo declararé como el vestido de mala suerte porque hay que darle una segunda oportunidad y aunque pensaba ponérmelo en año nuevo, daré un paso al lado al respecto sólo por si acaso. Ojalá tenga una nueva oportunidad pronto para volver a quererlo tanto, ya que es muy bonito y me queda fantástico.
Bueno nada es tan malo, el vestido me dejó se por sí un buen recuerdo porque ese beso en la mejilla, es el mejor que me han dado en la vida de los besos. No fue en la boca, no fue apasionado, fue natural, sincero y en ese momento no necesitaba nada más.
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