La Navidad se ve tan familiar, acogedora, estéticamente bonita, pacífica en el área norte del mundo.
La nieve blanca de verdad deja a todos en sus casas ivernando y en una especie de trance para pensar en lo que quiere para el otro año, en el pasado y recoger sus errores y admitirlos.
En el lado sur es verano, y no hay nada más que sol y gente entre nosotros. Las compras se transforman en odiosas obligaciones, estéticamente todos sudados se ve bastante mal y aún más caluroso con las luces, por lo que la gente en vez de paz quiere piscina, vacaciones, viento y cero recogimiento de estar en una casa transpirando al lado del árbol navideño.
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